Minirreseña: Un viejo que leía historias de amor, de Luis Sepúlveda.

17:00

Título: Un viejoq ue leía historias de amor.
Autor: Lueis Sepúlveda.
Editorial: TUSQUETS EDITORES
Dónde conseguir: 
Amazon: 6,60€ | Bookdepository: No disponible.

Sinopsis. (destripadora)

Antonio José Bolívar Proaño vive en El Idilio, un pueblo remoto en la región amazónica de los indios shuar, y con ellos aprendió a conocer la Selva y sus leyes, a respetar a los animales y los indígenas que la pueblan, pero también a cazar el temible tigrillo como ningún blanco jamás pudo hacerlo. Un buen día decidió leer con pasión las novelas de amor -«del verdadero, del que hace sufrir»- que dos veces al año le lleva el dentista Rubicundo Loachamín para distraer las solitarias noches ecuatoriales de su incipiente vejez. En ellas intenta alejarse un poco de la fanfarrona estupidez de esos codiciosos forasteros que creen dominar la Selva porque van armados hasta los dientes pero que no saben cómo enfrentarse a una fiera enloquecida porque le han matado las crías. 

Análisis.

Como bien pone en el título, esta es una minirreseña así que prometo no extenderme.
Este libro trata, como dice la sinopsis destripadora(pero esta vez sin destripar) de un viejo llamado Antonio José Bolivar Proaño y de sus peripecias desde su llegada hasta El Idilio, un pueblo de una región cercana al Amazonas, hasta la actualidad en la que se nos cuenta la obra, en la cual se ha convertido en un hombre mayor que conoce todos los secretos de la selva y de los animales que la habitan, pasando por su periodo de aprendizaje de los secretos de la selva con los shuar/jíbaros(indígenas) como profesores, con los que vivió durante varios años.

Es una historia entretenida y sencilla, pero que atrapa y te obliga a seguir pasando las páginas, pues este es un hombre curioso, con unas ideas un tanto extrañas y extravagantes, que a mí incluso me hicieron reír alguna vez.

La pluma del autor también es sencilla, lo cual no la hace mala, sino ágil y rápida, acorde con la Historia y que ayuda a pasar las páginas sin darse cuenta.

Como he dicho en Goodreads, considero que esta es una novela corta y entretenida, con un toque de acción y que habla de los libros, lo cual siempre hace recobrar un poco la pasión. Es perfecta para recuperarse de una crisis o parón lector, y también como lectura ligera cuando no apetece pensar demasiado.


Un viejo que leía novelas de amorUn viejo que leía novelas de amor by Luis SepúlvedaMy rating: 3 of 5 stars
Corto, ligero, entretenido, trepidante e interesante. Una buena lectura para salir de un parón lector y una lectura rápida y ágil.
Muy recomendable.

*****
Such a short, fast, fun and interesting novel. It's a great read to leave from a reader crisis.
I recommend it.

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Como punto débil quizá pondría el final, y como punto fuerte, sin duda está el pensamiento un tanto desviado e ignorante del viejo, que a la vez dice verdades muy grandes y muy claras y asímismo el vocabulario que se aprende con este libro. 

Por mi parte y como palabra favorita me quedo con acémila, que significa "bestia de carga, generalmente un mulo", y que yo personalmente no conocía.


Citas del Libro.

—¿Sabes leer?—le preguntaron.
—No me acuerdo.
—A ver, ¿qué dice aquí?
Desconfiado, acercó el rostro hasta el papel que le tendían, y se asombró de ser capaz de descifrar los signos oscuros.
—El se-ñor-ca-di-da-to-candidato.
—¿Sabes? Tienes derecho a voto.
—¿Derecho a qué?
—A voto. Al sufragio universal y secreto. A elegir democráticamente entre los tres candidatos que aspiren a la primera magistratura. ¿Entiendes?
—Ni una palabra. ¿Cuánto me cuesta este derecho?
—Nada, hombre. por algo es un derecho.
—¿Y a quién tengo que votar?
—A quién va a ser. A su excelencia[el alcalde de El Idilio], el candidato del pueblo.


Fue el descubrimiento más importante de toda su vida. Sabía leer. Era poseedor del antídoto contra el ponzoñoso veneno de la vejez. 


—¿Qué hubo, paisano?—saludó Onecén Salmudio.
—Nada, paisano, ¿qué va a haber?
—Yo sé que hay algo. La Babosa[el alcalde de El Idilio] se me acercó a mí también pidiéndome que acompañara a los gringos monte adentro. Apenas logré convencerlo de que a mis años no llego muy lejos. Cómo me aduló la babosa. Me repetía cada rato que los gringos se sentirían felices conmigo, considerando que también tengo nombre de gringo.
—¿Cómo así, paisano?
—Pero sí. Onecén es el nombre de un santo de los gringos. Aparece en sus moneditas y se escribe con una letra "te" al final: One cent.


Me siento como una de esas gaviotas cubiertas de petróleo, ahogándome en el negro alquitrán que es el miedo. 

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8 comentarios

  1. La tendré en cuenta para esos momentos de crisis lectora, si es que me asaltan (no suelo tenerlos xD)

    ¡Besos!

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    1. Yo tampoco suelo tenerlos, pero lo que sí tengo es muchas obligaciones, prisas, presiones y compromisos, así que una lectura que te evada y no requiera mucho esfuerzo siempre viene bien en el cargador.

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  2. En algún momento tuve, vete a saber dónde andará, un listado de libros de este tipo para leer cuando no tenía ganas de leer nada. Tendré que volver a recopilar (¡qué pereza!) y éste estará pues en la lista. Besos.

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    1. A mí no suelen darme parones lectores de "no me apetece/no puedo leer nada", pero sí me pasa que hay veces que estoy saturada de información o problemas y quiero leer algo ameno que me evada pero no requiera ningún tipo de esfuerzo mental, jaja.

      Besos.

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  3. Yo tampoco tengo parones literarios, pero ya que tengo por casa un libro del mismo autor, Historia de una gaviota y el gato que le enseñó a volar, cuento infantil pero que no me importa (¡Viva la literatura infantil!), algún día tendré que leerlo.
    Un abrazo

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  4. No conocía esta obra, pero me ha llamado lo suficiente (me recuerda un poco a Márquez) y sí, hay historias sobre el amor por lo escrito que ya de por sí, por este tema, valen la pena. Me ha gustado el diálogo sobre "cuánto" vale un derecho.

    Sobre las crisis lectoras, vaya, me has dado la idea para un post, porque tuve una recientemente (cierto libro con muy buenas críticas me estaba aburriendo un poco y conseguí otro libro que me devolvió la fe).

    ¡Un saludo!

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    1. Realmente es algo que en la época en la que se trata tiene sentido y más cuando están casi aislados en la selva cercana al amazonas y todos excepto él, el dentista y el alcalde son analfabetos... Aun así, es un gran libro y los puntos como esos me encantan.
      Eso si, el de Onecén es el mejor.

      Yo no suelo tener crisis lectoras, porque más o menos se ve cuando vienen(cuando estás hasta las narices y no te apetece coger el libro, sino alejarte lo más posible), pero sí que es cierto que deben de ser algo muy frustrante. Estoy deseando leer tu opinión.


      Un abrazo!

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