Post tonto del Jueves. Volumen II.

17:00

Hola, bienvenidos de nuevo a mi sofá 2.0, también llamado telaraña. Tras pasarme todo el día en posición horizontal(sí, lo sé, es Jueves y no debería) me he levantado para escribir la reseña de Un viejo que leía historias de amor y, sinceramente, me apetece entre poco y nada, así que me voy a poner a divagar, que es muy dado en este rinconcito.

Antes de ayer por la tarde/noche, el Martes, a eso de las ocho de la tarde, estaba yo bajando de las escaleras de mi casa tan tranquilamente cuando ¡RESBALÓN SALVAJE APARECIÓ!
Me metí un buen golpe con el borde del escalón en la espalda y me quedé sin respiración durante 20 segundos o así; vamos, un show. Lo peor es que estaba sola en casa, y tuve que arrastrarme dolorida hasta el sofá y esperar a que viniese alguien para subir a Urgencias.
Una vez en urgencias, yo con mi postura de Quasimodo por el dolor de espalda, una señora súper borde me aniquiló la espalda con los dedos y me empujó hacia abajo para ver hasta donde llegaba, a lo cual le dije: ¡Oiga, señora, que me duele!
Total, me mandó para casa con un ibuprofeno y se volvió a ver Breaking Bad en el ordenador, la tía.

Dormí unas cinco horas y me pasé toda la mañana haciendo el bobo por internet y leyendo Prohibido, mi actual lectura, de Tabhita Suzuma. Después, más o menos a la hora de comer, volvió mi madre y me llevó al médico, el cual me envió a la sección de Urgencias del Hospital de Segovia para hacerme una radiografía de la espalda "por si acaso". Yo, con los dolores que tenía y tengo, no me iba a quejar, no fuera a ser que tuviese la espalda descuajeringada por completo.

Total, estuve desde las 13:00 hasta las 14:30 esperando en una sala de espera, sentada en una silla incomodísima en la cual no llegaba con los pies al suelo y que tenía una forma de todo menos ergonómica. Tras dos horas y media de hacer el absurdo en la sala de espera y con lágrimas en los ojos del dolor de espalda, avisé a una enfermera y me dijo: "Lo siento, es que están de cambio de turno y luego tienen que dar altas, seguramente hasta las cuatro no te atiendan." Y yo con los ojos como platos, flipando y maldiciendo entre dientes, OBVIAMENTE. Pedí que al menos me dejasen tumbarme en una camilla, que así al menos descansaría la espalda. La hora siguiente transcurrió sin nuevas noticias.

Eso sí, había un corrillo de cuatro enfermeras charlando sobre la cita que tenía una de ellas ese fin de semana. Terrible.

Tras esa otra hora, incluso mi madre(la cual tiene diagnosticada lumbalgia crónica) tenía la espalda y las piernas(también tenemos la circulación fatal las dos, somos como dos viejecillas) muy muy doloridas, así que acabamos TURNÁNDONOS LA CAMILLA. Como os lo digo.
Pero es que no podíamos ni quejarnos. Había una niña que llevaba dos horas con el cuello torcido en un ángulo muy raro porque no podía ponerlo derecho; y una señora a la que aparentemente se le había desviado la cadera(o algo así, que lo oí a hurtadillas) que había pedido una cuña para orinar, ya que no podía levantarse, y a la cual llevaban ignorando media hora/tres cuartos. Pero para más inri, el marido de dicha señora, machista empedernido y profundo, le estaba diciendo que dejara de quejarse, que ya sabía que le dolía y que las mujeres siempre estaban igual. Y yo ya ni sabía que hacer, pero a mi madre le salía espuma por la boca. 

Después y al fin, se llevaron a una señora que llevaba esperando por sus resultados de la radiografía desde las 12 de la mañana(y esto a las 16:20 o así) y que estaba con los nervios de punta; cosa normal por otra parte. Después fuimos pasando todos, sin pausa pero sin prisa, hasta que me tocó a mí la radiografía. Pero resulta que no. La señora que tenía delante, muy cojonuda ella, había hecho a su marido ir a la farmacia o a nosédónde a comprarle una cuchilla porque enseñar las tetas para que te hagan una radiografía no pasa nada, pero enseñar los sobacos sin depilar es muy feo.

Y MI MADRE CAGÁNDOSE EN TODO.

Porque sí, mi madre tenía y tiene lumbalgia y acabó casi peor que yo tras esas cuatro horitas de espera absurda; pero es que además eso no es todo: Mi perro, Oso, estaba siendo operado en ese mismo
momento.
A las 11 de la mañana se le había llevado a Arévalo para que comenzase la intervención, porque la semana pasada en una revisión rutinaria dijeron que mi perro tenía estreñimiento(no sé si esta palabra es fea y merece un eufemismo, pero es que a estas alturas ya me da lo mismo) y le dijeron a mi madre que el perro tenía el recto oprimido y, por tanto, obstruido, por una aparente bolsa de líquido que parecía tener origen en la próstata. Mi madre, tras esa revisión, llegó a casa llorando y planteó a mi padre, el cual había estado toda la noche trabajando, el problema. Decidieron que este año no se irían de vacaciones para poder así pagar la intervención a nuestro querido Oso.

Ahora que la operación ya está hecha, han visto que tiene un cúmulo de una sustancia extraña al lado de la próstata y que parece grasa, pero que pueden ser células cancerosas y dar lugar a un tumor. Mis padres y yo ya hemos hablado de eso: Si fuese ese el caso, no vamos a dar quimioterapia a nuestro perro.
Es un pastor alemán, vigoroso, fuerte, ágil, extremadamente vivaracho y al cual le gusta pasar los días en la calle jugando, corriendo y saltando. Creemos que una quimioterapia para él será devastadora, y que no valdrá la pena. Esperemos que no se dé el caso.

¡Pero esperad! Aún hay más.
Mi abuelo pasó por una profunda depresión el año pasado por la cual adelgazó más de veinte kilogramos. Esta depresión fue debida básicamente al diagnóstico de Parkinson, también llamada parálisis agitante, y a la consecuente medicación que le dejó incapacitado para conducir, montar en bicicleta e incluso irse a dar paseos hasta lugares relativamente alejados del pueblo, por si le pasaba algo. Tras un año de subidas y bajadas en los cuales vi a mi abuelo totalmente ido por la medicación, la cosa se estabilizó y tras el regalo supremo de bombones y chocolatinas de su cumpleaños, la cosa mejoró. 
Otro día, en una de mis tardes de paseos pensativos, fuí hasta la cija[1] a ver cómo estaba Oso(antes de que todo pasara) y a jugar un rato con él y una piña que había cogido del pinar. Cuando entré, descubrí a mi abuelo sentado y al perro delante, tumbado, y mirándole con(creo, desde mi punto de vista) admiración, mientras mordía un hueso y se deleitaba con la historia que le contaba mi abuelo.
Me quedé mirando sin que ellos se percatasen y descubrí que mi abuelo le contaba historias de cuando era jóven, de cómo conoció a mi abuela y de problemas que tuvo con sus hijos cuando eran adolescentes. Pero sobre todo, le contaba reflexiones y pensamientos íntimos suyos(y muy filosóficos algunos de ellos), así que cerré la puerta poco a poco y dejé la piña a un lado de la cija, por si Oso la quería.
Todo esto no es un relato o anécdota gratuita, ni para contaros que mi abuelo tiene una enfermedad psicomotora, sino para, joder, decirle a quien sea que esté haciendo esto que él necesita a Oso, que no se lo pueden llevar.

Queda, quizá, un poco bobo venir a contar a un blog que lo estoy pasando mal, y a pedirle a Dios, a Alá o a quiensea que esté ahí arriba que nos deje tranquilos un rato... pero siempre viene bien desahogarse.

Por cierto, os dejo como pago por leer mis sandeces una palabra olvidada de mi propia cosecha. Aquí la tenéis.


[1] cija Del lat. sedilia 'asientos'. 1. f. Cuadra para encerrar el ganado lanar durante el mal tiempo.


¡Nos vemos otro día!


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13 comentarios

  1. Jo, vaya semanita. Espero que tú te mejores pronto, y en cuanto a Oso, ya verás como al final todo sale bien; la vida es muy cabrona e injusta con quienes no lo merecen, pero llega un punto en el que frena aunque sólo sea porque resistir más ya empieza a ser imposible. Oso se ve un perrín genial, y tanto él como vosotros merecéis unos años más de juegos y de pasar días geniales juntos. Mucho ánimo, señorita. La próxima semana un poquito más tranquila. Besos.

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    1. En principio Oso está mucho mejor, así que no hay de qué preocuparse. La esperanza es lo último que se pierde, Oso y yo(y la familia) estamos luchando y ahora que le vemos feliz estamos mucho más animados.

      A ver qué tal va la cosa.

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  2. Vaya, a veces todo lo malo viene de golpe :( :(
    Ánimo en todo :* :*
    Un abrazo.

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    1. Al menos son cosas que tienen solución.

      ¡Muchas gracias y un abrazo de vuelta!

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  3. Cija. Nunca lo había oído.

    Mira, niña, quién esté jugando a los Sims con nosotros, se está luciendo pero bien. Espero que Oso se mejore y que le siga haciendo compañía al abuelo durante mucho tiempo. Y espero que tú estés mejor (ay, esas caídas tontacas... en un relato mío una de esas acababa en final feliz...¿ves? tengo que ser realista XD)

    Te mando un abrazo suavecito, para no espachurrarte mucho, pero con todo el sentimiento del mundo, hijafante.

    ¡Besos!

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    1. Eres muy pesimista en tus relatos, así que mejor quédate como estás. Mejor malo conocido que bueno por conocer, ¿no?

      Muchas gracias, Bettie.

      ¡Besos!

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  4. Hola! no te conozco ni tu a mi, pero igual quería dejar un comentario :)

    Es tu blog y tienes todo el derecho a escribir lo que quieras en él, escribir para desahogarse es un gran ejercicio :)

    Espero que todo vaya mejorando con tu salud y la de tu familia. Los malos momentos no duran por siempre.

    Te recomiendo un libro de Oscar Wilde "De profundis" lo escribió cuando estuvo en la cárcel. Y no te cuento más porque si algún día lo llegas a leer será mejor que descubras por ti misma lo que transmitió este hombre sin frases hechas.

    Un saludo :)

    Pd.: Oso es muy adorable!

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    1. ¡Hola!
      Te agradezco muchísimo este comentario; lo que me apena es que tenga que ser en anónimo, pues quería darte las gracias...

      Estamos aguantando y parece que poquito a poco vamos remontando. Como decía Conshita Wurst: Raise like a phoenix!

      Y que sepas que me lo apunto y que lo tengo muy en cuenta. Seguramente sea una de mis próximas lecturas.

      PD. OSO TE DEVUELVE UN BESO POR ESE PEDAZO DE CUMPLIDO.

      BESOS

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  5. Muchísimos ánimos. Si todo lo malo viene, lo bueno no tiene que tardar en llegar.

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    1. Bonita frase; me la apunto para cuando lo vea todo gris(o negro).

      Un beso y gracias por comentar.

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  6. Vi algo por fugazmente en su día pero como estoy con mil cosas al final no me paré a prestar la atención que debía.
    Menuda faena la caída y toda la espera :( Espero que estéis todos mejor ♥
    He muerto de amor con tu abuelo contándole historias a Oso *___*

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    1. después del por va un Instagram que me he dejado olvidado xD
      De paso digo que no había leído/escuchado nunca la palabra cija.

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    2. Muchas gracias, Lansy. La verdad es que no podemos quejarnos. Las cosas han ido mejorando exponencialmente. Oso ya no tiene la campana y yo he incluso podido desintoxicarme o recuperarme del estrés inoportuno que el blog me estaba causando. He pasado una buena semana santa llena de familia, amigos, amor, cariño y alguna fiesta y ahora estoy como tú, con una lista interminable de pendientes.

      Muchos besos, guapa.

      PD. Cija es una gran palabra olvidada.

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