Lo que nos hace la lectura.

13:57

Siempre que escribo es porque leo.


Hay algo que despiertan las letras en mí, un deseo de compartir mis sentimientos con el mundo, hay algo en el fondo de mí que me dice que las palabras curan, o al menos te hacen sentir menos solo.
Es curioso como una simple comedia romántica puede hacer virar tu vida, establecer un curioso punto de inflexión que nadie se cree.
Levantarte un viernes a las 11, pues tus viernes son sábados, comenzar a leer y darte cuenta de que, tras tantas lineas escritas por una mujer estadounidense que ni conoces ni conocerás, has encontrado una forma de seguir después de la desgracia, después del pasado.

Viernes por la mañana.


Te das cuenta de que no has de sentirte culpable, de que los sentimientos que posees son lícitos, legítimos, consistentes con lo mal que lo has pasado. Que el tiempo es relativo, que los sentimientos no son matemáticos, y que si correspondiesen con una función sería una exponencial o quizá un seno.

No puedo entender cómo, después de todo lo vivido, no haya sido capaz de encontrar algo por lo que vivir. ¿Por qué? Porque sí lo he encontrado. Sigo viviendo porque en mi vida hay risas, gente que crees que no está pero es una red; siempre están ahí, aunque no los veas.
Sigo viviendo, y queriendo hacerlo, porque el pasado no es más que una prueba de que la felicidad existe, y el presente es una prueba más de que la felicidad es un camino y que solo la recuerdas a posteriori, cuando ha desaparecido.

Cuando viajas en el metro, te sorprende más ver a una persona sonreír estando sola que llorando con desesperación. ¿No es eso triste?
Lo es, lo es.
Pues la vida es triste y feliz, pero la tristeza tiene menor densidad y se ve antes, sube, aprieta, nos asfixia. Y la felicidad nos libera, haciendonos creer que es el estado 'normal','neutro' y no feliz.

He aprendido que no todo es una linea recta. 

Un amigo me dijo que hay un señor, un ajedrecista, que sabe responder de la forma más óptima, de la forma perfecta, a los primeros veinticinco primeros movimientos de una partida de ajedrez, de forma que en un gran porcentaje de los casos ya tiene la partida ganada.
También me dijo que, en la actualidad, los ajedrecistas conocen tan bien su terreno de juego que solo 2 de cada 12 partidas, de media, coronan a un jugador como ganador de la partida. O lo que es lo mismo, 10 de cada 12 partidas son un empate.
(¿Y qué es un empate sino una victoria?)

No todo es una línea recta, sino un árbol genealógico, una ramificación de eternas posibilidades que codifican nuestro juego y que, por más listo y más ajedrecista que seas, no puedes calcular.
Matemáticamente las posibilidades son abrumadoras.

Verdad pura y simple es que las distancias interestelares no caben en la imaginación humana. Douglas Adams.La guía del autoestopista galáctico.

Es sorprenderte cómo la decisión más nimia y la puesta en escena más débil son capaces de hacerte verte proyectado de otro modo. Como un simple libro que no habla de ti, sino de ella, puede decirte: no eres la única, todos hemos sentido o sentiremos lo mismo que tú sientes.

En general, me sentía razonablemente a gusto con mi vida [...] al menos sí que sentía que empezaba a salir del hoyo. Y sin embargo... en tardes como aquellas, cuando las calles estaban llenas de parejas paseando y de risas de gente que ocupaba las aceras de los bares planeando cenas, salidas de copas, a discotecas, sentia una desazón en mi interior; algo primario que me decía que estaba en el ligar equivocado, que me perdía algo.  Jojo Moyes. Después de ti.

Y después de todo, darte cuenta de que la vida, por todo y a la vez por nada, es preciosa. 

Foto de Pinterest.

Y que río todos los días gracias a gente que ni siquiera me había planteado que era importante.

Jo.